“Liberar el precio del gas en boca de pozo y promover el ahorro en el consumo. Nada muy distinto a lo que vimos la última vez que se avanzó en un aumento de tarifas”. Esa fue la breve y simple respuesta que recibió Infobae en una de las principales empresas del sector de gas cuando sus directivos fueron consultados por el plan de segmentación de tarifas presentado ayer poco después del mediodía. El anuncio, que corrió por cuenta de la secretaria de Energía, Flavia Royón, junto al subsecretario de Hidrocarburos, Federico Bernal, y a su par de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti, además de la titular de AYSA, Malena Galmarini, resultó confuso, incompleto y, se anticipan en las empresas del sector, complejo de implementar.
Sin embargo, entre los directivos de las mismas compañías y analistas especializados decodificaron sin mayores dificultades el sentido general de la corrección tarifaria: un ajuste con la misma metodología que aplicó el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, durante la gestión del ex presidente Mauricio Macri, combinado con el discurso de la segmentación y los subsidios “pro-ricos” del ex ministro de Economía, Martín Guzmán.En pocas palabras, nada nuevo bajo el sol. Si bien el anunció lució como una ensalada de cifras de consumo promedio, topes, umbrales y categorías de usuarios, todo atravesado según el caso por la zona geográfica de aplicación, el nuevo planteo que rige la eliminación gradual de subsidios es -a decir de los especialistas- bastante sencillo.
En las empresas ven un ajuste con la misma metodología que aplicó el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, combinado con el discurso de la segmentación y los subsidios “pro-ricos” del ex ministro de Economía, Martín GuzmánEn el caso del gas, la demanda se divide en tres segmentos, altos, medios y bajos consumos, diferenciados en Nivel 1, Nivel 2 y Nivel 3.
Nivel 1: Es el segmento de usuarios de altos ingresos que pierden todo el subsidio al gas en boca de pozo. Será gradualmente, en tres etapas, para respetar -entienden en las compañías- el fallo de la Corte Suprema en la causa CEPIS que determinó, en 2016, la “razonabilidad” y “proporcionalidad” de las tarifas. Pero lo cierto es que el aumento será de 88% en la factura final, dado el incremento de 167% en el precio del gas.
Nivel 2: Es el segmento opuesto, de usuarios de bajos recursos, a los que no se le quitarán subsidios, es decir, seguirán abonando la misma factura.
Nivel 3: Es el segmento de usuarios de ingresos medios, en el que se presenta el mayor nivel de complejidad para la implementar la quita de subsidios. En términos sencillos, se fijará un tope de metros cúbicos de consumo para cada categoría de usuario de las 8 existentes. Si el consumo está dentro de ese margen estipulado, el usuario mantiene el subsidio pero si se consume por encima del tope, paga el precio pleno por el excedente. En este sentido, la mayor dificultad se centra en la determinación de topes o nivel de consumo máximo que será subsidiado para cada categoría. Según explicó Bernal, cada categoría se define por “umbrales” y “topes” de consumo. El promedio entre ambas variables será -según dijo- lo que determinará para cada una de las 8 categorías el monto máximo a ser subsidiado. A partir de ese límite, el usuario de este nivel pagará el precio pleno por el excedente.
Los expertos consideran que el plan presentado todavía es incompleto y restan esperar detalles para establecer cómo será su implementación
Energía eléctrica: el mismo criterio de “tope” y consumo excedente se aplicará para la electricidad, en este caso con un límite común de 400 kWh mensual por hogar o de 500 kWh si la localidad no cuenta con gas natural de red.
A pesar de estas definiciones, los expertos consideran que el plan presentado todavía es incompleto y restan esperar detalles para su implementación. “Creo que se han apurado en anunciar la segmentación porque no hubo el nivel de detalle que se esperaba. En gas no hay nada nuevo, más allá de la complejidad por la cantidad de tarifas distintas a cobrar según ingresos, zonas, subzonas y umbral de consumo promedio”, opinó el economista especializado en energía del Instituto General Mosconi, Julián Rojo, quien opinó además que sigue faltando información sobre el aumento en la electricidad “donde se concentra el mayor monto de subsidios”.
A grandes rasgos, se trata esencialmente de una segmentación por nivel de consumo similar a la que en su momento ideó Aranguren con la determinación de lo que llamó “bloques” de consumo. “En ese momento, se aplicó para la tarifa social y también para concientizar sobre el ahorro. El subsidio cubría hasta cierto nivel o cantidad de bloques y, a partir de esos límites, impactaba el aumento”, explicó una fuente privada. Esa metodología se revistió con un componente de progresividad, al incorporar los datos recabados sobre nivel socioeconómico de los usuarios a través del registro para solicitar la continuidad del subsidio (RASE).
“En gas no hay nada nuevo, más allá de la complejidad por la cantidad de tarifas distintas a cobrar según ingresos, zonas, subzonas y umbral de consumo promedio”, opinó el economista especializado en energía del Instituto General Mosconi, Julián Rojo
Con todo, ninguna de las compañías fue consultada previamente ni había recibido hasta ayer a última hora ninguna indicación concreta. “Siguen los anuncios desde Energía pero, al momento, el Enargas no nos ordenó nada a las licenciatarias”, explicaron en una de las grandes distribuidoras de gas, en la que asumen que la quita de subsidios comenzará a regir para los consumos de septiembre, con lo cual las primeras facturas se recibirán con incrementos será en noviembre. Justo para el Mundial de Fútbol.
Con estos tiempos de aplicación, el objetivo central del ministro de Economía, Sergio Massa, de ordenar las cuentas fiscales se verá recién a partir del año próximo ya que, en 2022, el impacto será un ahorro menor a los $50.000 millones, cifra que de todos modos es algo mayor a lo que calculaba Guzmán. Pero incluso en 2023, el impacto sería de apenas 0,5% del PBI versus un nivel de subsidios que actualmente equivalen a 3 puntos del producto. Incluso, con miras al año próximo, las dudas se acrecientan. “No se explicó bien que va a pasar más allá del primer trimestre de 2023. Nadie sabe cómo van a actualizar las tarifas, por ejemplo, lo que puede tener una explicación en las elecciones”, opinó Rojo quien consideró que, a diferencia del proceso de aumento de tarifas implementado por Aranguren, “con muchos errores iniciales”, el esquema actual garantiza el atraso tarifario para una gran parte de la demanda. “Eso es un gran problema”, concluyó.
fuente: infobae