Un cambio normativo impulsado por el Gobierno desató un paro de actividades en el servicio de practicaje -clave para el ingreso y egreso de buques en los puertos- y complica al comercio exterior argentino. Tras la publicación del Decreto 690/2026, la mayoría de los prácticos decidió de forma individual no aceptar nuevos turnos hasta que se revise la medida.

El detonante de la crisis fue la publicación del Decreto 690/2026, firmado por el presidente Javier Milei junto al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

La norma sustituye la reglamentación vigente desde 1991 e introduce transformaciones: elimina los límites de cupos para la inscripción de nuevos profesionales, autoriza a los armadores a contratar el servicio de manera directa, fija topes a las tarifas mediante la Agencia Nacional de Puertos y Navegación y habilita a que ciertos capitanes naveguen sin asistencia si acumulan suficiente experiencia previa en una ruta.

Para mitigar los efectos del freno operativo, el propio decreto faculta a la Prefectura Naval y a la Armada a intervenir en la prestación del servicio en casos de emergencia. En tanto, las embarcaciones destinadas al transporte de petróleo y gas continúan operando normalmente para evitar desabastecimientos energéticos locales. fuente: Diario Popular