La esperada sesión especial en el Concejo Deliberante santarroseño para discutir la reforma del Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSU) tuvo una mañana agitada aunque finalmente el proyecto fue aprobado por mayoría, en una votación que fue 5 a 4 y que dejó en evidencia un quiebre en el bloque oficialista ya que de los seis ediles, dos estuvieron ausentes.
Luego de que estuviera en duda la sesión y de que se realizaran múltiples negociaciones entre los bloques, finalmente se llevó a cabo el encuentro previsto y se aprobó el proyecto, con la negativa de la UCR y de Comunidad Organizada.
Sí hubo modificaciones al proyecto original y antes de la votación el concejal Francisco Bompadre accedió a esos cambios para que finalmente se aprobara. El alcance en las obras de agua potable, que sea solamente para mantenimiento, y que el EMSU tenga que rendirle cuentas al Concejo anualmente son dos de las modificaciones pedidas por Fernanda Oddi, del bloque PRO.
El horario de inicio para la sesión era el de las 11, pero quedó desvirtuado ante la ausencia de distintos concejales. Aunque circuló la versión de una postergación, el diario La Arena confirmó que aun se negociaba para poder concretar el encuentro. Lo concreto es que al oficialismo no le daban los votos para asegurarse la aprobación del proyecto y por eso todo quedó en duda.
Las ausencias del día fueron las de Marcelo Guerrero (PRO) por un problema de salud; y la del oficialista Mariano Alfageme, afectado por una gripe, según se informó en el recinto aunque esa versión fue tomada con sorna por el propio bloque mayoritario
En ese marco, otro oficialista, Lucas Ovejero, tampoco se hizo presente en una postura que no quedó clara porque en principio apoyó la iniciativa impulsada por el intendente Luciano di Nápoli pero luego hubo un cambio de opinión.
La reforma busca ampliar las facultades del EMSU, habilitando (por ejemplo) a que pueda producir hormigón, prestar servicios y ejecutar obras fuera del ámbito de Santa Rosa.