Un hombre de 66 años fue herido y detenido por efectivos policiales luego de intentar disparar contra el jefe de la comisaría de Quemú Quemú, Julio Martínez, en el marco de un procedimiento por “violencia familiar”. El agresor utilizó un revolver de calibre 38 pero el disparo no salió, más allá que el proyectil quedó marcado por la púa.

El fiscal Guillermo Komarofky, quien lleva adelante la investigación reveló que todo se inició el martes en horas de la noche, cuando un hombre de 66 años mantuvo una discusión con su hija de 18 años, a la que presumiblemente intentó agredir físicamente.

Si bien en un primer momento la situación parecía haberse calmado, a los pocos minutos se repitió y allí entró en escena el hermano mayor de la joven, también hijo del irascible sujeto, de 40 años, quien intervino en la disputa y fue agredido con golpes por su padre, quien además lo habría amenazado de muerte.

En todo este complejo escenario, se hizo presente un joven, novio de la chica, quien al observar lo que estaba ocurriendo se trasladó hasta la comisaría local y dio aviso a las autoridades, informando que el sexagenario (trabajador rural) se encontraba armado.

Minutos después, Martínez y uno de sus subordinados se hicieron presentes en el domicilio donde se estaba produciendo la disputa y, tras golpear la puerta, fueron recibidos por el hombre, quien -según reveló el funcionario judicial- extendió su mano como para saludar, pero simplemente llevó al uniformado hacia el interior y accionó la cola del disparador del revolver. Por fortuna, la bala no salió.

En ese instante, el efectivo que acompañaba el jefe de la comisaría utilizó su escopeta reglamentaria cargada con cartuchos de postas de goma y realizó un disparo a las piernas del agresor, con lo que logró neutralizarlo, para luego proceder a detenerlo.

El hombre, ya herido fue trasladado primero al nosocomio de Quemú Quemú y posteriormente trasladado al “Centeno” de General Pico, donde fue dado de alta antes del mediodía de ayer. Finalmente quedó alojado en dependencias de la Alcaidía de la Unidad Regional II, en General Pico.

Komarofky explicó anoche que durante el procedimiento realizado por la Justicia se secuestraron tres armas, el revolver en cuestión, un fusil y una carabina, explicando que “el 38 largo tenía las municiones en su interior y una de ellas estaba percutada, es decir, se había gatillado. Ahora las pericias determinarán los motivos por los cuales la bala no salió”.

Reveló que “en principio el hombre no tenía autorización para tener ni portar el arma”, a lo que agregó que “también se secuestró la escopeta utilizada por el policía”.

Adelantó que “mañana (por hoy) será indagado y vamos a pedir la formalización por delitos que son graves” ya que según el relato podrían incluirse figuras como el homicidio en grado de tentativa, amenazas con arma de fuego y resistencia a la autoridad, entre otras. fuente: La Reforma