Lula Da Silva no estará en la toma de mando de Javier Milei del próximo domingo. El presidente de Brasil tomó la decisión de mandar su canciller Mauro Vieira en un anticipo de las tensiones que tendrá la relación bilateral en los próximos años.
Lula ni siquiera decidió la presencia de su vice, Gerlado Alckmin, algo que sí hizo Jair Bolsonaro para la asunción de Alberto Fernández, donde mandó como representante a su segundo, Hamilton Mourao.
En Brasil no solo hay preocupación por la futura relación con Milei sino también enojo por los insultos del libertario al líder brasileño a quien acusó de “comunista y corrupto”, justificó su detención y sugirió que rompería relaciones.
Lula había enviado un emisario de confianza para, en articulación con la embajada en Buenos Aires, acercar posiciones con el equipo de Milei ante las explosivas declaraciones del libertario contra el presidente brasileño, a quien acusó de “comunista corrupto” y sugirió que rompería relaciones.
Allí se encontraron con el designado Jefe de Gabinete Nicolas Posse, Diana Mondino y la a vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, todas figuras que además cuentan con el aval del establishment que apoya al libertario y fueron voceros oficiales de Milei durante toda la segunda vuelta.
Allí, se anticipó a los brasileños que las ácidas declaraciones de Milei sobre Lula no se traducirían en políticas rupturistas y dijeron que “Brasil es fundamental, que es un gran socio y que, si Milei gana, desea tener relaciones estables con el país” y relativizaron el fuego libertario como “narrativa de campaña” (fuente: La Política Online)