Agustina Fernández, la joven estudiante pampeana asesinada el 2 de julio, este jueves hubiese cumplido 20 años. Su mamá Silvana Cappello reclamó a la Justicia una respuesta, y fue muy crítica con el devenir de la investigación. “Hay gente obsoleta que se tiene que hacer a un costado o los recursos que tienen no los saben usar. Cambien la forma”, expresó.
Se mostró también “impresionada” con las cosas que tiene que ver o escuchar en relación a la causa y advirtió: “Acá parece que estamos esperando que Agustina nos responda, pero no. Merecemos respeto”.
Silvina Capello manifestó que es “dolorosísimo” para ella y su familia no saber qué pasó el día que Agustina fue brutalmente atacada, ni quién o quiénes la mataron. “No encuentro lógica, ni explicación ni consuelo. Es desesperante el día a día. Imaginate que para sacarle la vida bastaron cinco minutos”, confesó. Y a casi dos meses del crimen, ya le resulta una burla preguntarse una y otra vez lo mismo.
“Yo me levanto todos los días esperando tener una respuesta y algún dia explicarle a mi hija menor que pasó, porque Agustina se merece justicia y esto no puede quedar en la nada, la gente no puede seguir con su vida como si nada, y que sigan matando gente porque sí, porque la vida no vale nada”, sentenció.
La palabra “impune” no la puede escuchar. “Yo no voy a ser otra mamá que se acueste a dormir llorando, no voy a parar, te juro, así tenga que estar todos los días en la plaza atada con una cadena, no me importa, yo necesito una respuesta. Y creo que más allá de mí, todos tenemos que parar y decir quién será la próxima. No me resigno a que la mujer tenga que andar con miedo”, aclaró.
Frente al vacío judicial, Silvana reconoció el abrazo de la comunidad: “Estoy muy agradecida con la gente que me sostuvo la mano, pero con la Justicia no puedo, me tiemblan las piernas”.
Cree también que hay personas que saben más de lo que dicen, pero tienen miedo de hablar; y que si bien la falta de respuesta la desespera, no piensa en hacer justicia por mano propia. Por eso reparó hasta el cansancio en el deber que tiene el Estado de esclarecer el crimen de su hija. “Yo necesito una respuesta”, reiteró.
“”No necesito que me digan que lo sienten y que tengo que seguir, necesito que hagan algo”, enfatizó.
Estará tranquila cuando haya una respuesta, cuando reciba ese llamado que espera todos los días, ese llamado que le diga quién mató a Agustina. Hasta ese día, dijo que “no existe la palabra dormir”. (fuente: LM Cipolletti)