La mayoría oficialista del Senado aprobó la ley que regula el traspaso de la policía federal a la Ciudad de Buenos Aires realizado en 2016 y le quita más de dos puntos de coparticipación que Mauricio Macri le cedió para financiarla. La deja con el 1.4% que tenía hasta ese momento, cuando subió a 3,75% y dos años después la bajó a 3.5%

El proyecto obtuvo 42 votos, con la ayuda de los aliados Magdalena Solari Quintana y Alberto Weretinleck y la reaparición entre los propios de Carlos Menem, que había estado ausente por problemas de salud. Cambiemos se desconectó, como parte de la protesta que mantiene contra el protocolo de sesiones remotas, que este viernes que pasó se negó a aceptar otra vez. 

La ley viene a completar el decreto firmado por Alberto Fernández que le quitó un punto de coparticipación a la Ciudad y lo cedió a la provincia de Buenos Aires para financiar un aumento de la policía. 

Larreta lo impugnó ante la Corte Suprema, con los mismos argumentos que usaron los senadores para rechazar una ley: la falta de un convenio entre las partes que defina la letra final del traspaso. De todos modos, el proyecto anexa el acuerdo firmado por Macri y su sucesor en 2016, aprobado en la Legislatura de la Ciudad y que nunca se trató en el Congreso.

Pero le agrega el presupuesto para sostener la fuerza que no había sido incluido y lo calcula en 24.500 millones de pesos para este año, una suma que para el Gobierno porteño representa un tercio de lo necesario. Se actualizaría en forma trimestral con un índice que combina en un 80% la variación salarial y un 20% la inflación medida por la Ciudad.

“El decreto disponía que una vez que avance la ley en el Congreso la coparticipación a la Ciudad volverá a ser de 1.4%. La triplicación del coeficiente carece de cualquier tipo de informe técnico, económico, financiero y fiscal. La transferencia de competencias o funciones con los recursos requiere de una ley del Congreso y así lo expresa la Constitución”, explicó la santafesina María de los Ángeles Sacnun, del Frente de Todos.

Sacnun insistió en que los fondos para financiar la policía nada tienen que ver con el índice de coparticipación, que ese el único que permite una asistencia diaria y por goteo, sin esperar un discusión anual del presupuesto en el Congreso.

Tal vez preparándose por la batalla judicial, citó un discurso del ex legislador porteño Oscar Moscarielo, del PRO, en el que celebraba el decreto de Eduardo Duhalde que consolidaba el porcentaje de coparticipación para la Ciudad en 1.4% y llamaba a discutir un aumento con las otras provincias. No únicamente con la Nación.

El radical Martín Lousteau reconoció que sin giros de fondos automáticos y diarios no hay traspaso posible. “Se transfieren funciones, pero no la plata. ¿Cuántas jurisdicciones van a buscar lo que tienen en el Presupuesto tantos años y no está? Por todos estos motivos y otros es que la Ciudad de Buenos Aires hizo una presentación judicial”.

“Todos sabemos que la provincia de Buenos Aires es la gran discriminada de la Argentina, por escándalo, por el congelamiento del fondo del conurbano, que recién se elevó por una iniciativa de María Eugenia Vidal. Hoy es de 52 mil millones de pesos; durante todo el kirchnerismo fue de 650 millones de pesos ¿Cuánta plata se perdió la provincia en esos doce años? 1,3 billones de pesos. Un presupuesto y dos meses más enteros”, precisó el economista.

El debate duró más de 6 horas y giró en torno a los mismos tópicos: la bandera de garantizar un mayor federalismo y corregir un privilegio a la Ciudad de Buenos Aires levantada por el oficialismo; y la denuncia de Cambiemos sobre una mayor concentración de fondos en la Casa Rosada, que nadie puede garantizar bien dónde irán pero favorecerían más a Axel Kicillof que a cualquiera de sus colegas. 

“Nosotros avanzamos en un federalismo de concertación no de confrontación. Esto no es una puja de jurisdicciones a ver quién paga más. El centralismo no pasa por la Ciudad de Buenos Aires, sino por el unitarismo fiscal. ¿Creen que ganan las provincias? El mayor beneficio es la mayor caja para disciplinar”, disparó en el cierre Luis Naidenoff, jefe del interbloque Cambiemos.

Sus compañeros se habían turnado para negar que con su voto hayan apoyado a la administración porteña, una acusación que duele en las provincias y que el Frente de Todos se encargó de viralizar antes de empezar la sesión.

“Digo que voto a favor de la provincia de Tierra del Fuego porque está en idéntico estatus jurídico en tema de coparticipación que la CABA y no quiero que el día de mañana tenga un tratamiento igual”, sostuvo el radical fueguino Pablo Blanco. (Fuente: La Política Online)