A los gobernadores no les cayó simpática la foto de Fernández con Axel K y Horacio Rodríguez Larreta tras la reunión en Olivos por el coronavirus. En las provincias sienten que no los tuvieron en cuenta y tomaron medidas sin consultarlos, aunque muchas los afectan directamente. La crítica a Alberto es por su “centralismo”, el mismo cuestionamiento que la semana pasada le hizo Rubén Hugo Marín.

En la conferencia de prensa posterior a la reunión, el presidente sugirió que sólo convocó al gobernador bonaerense y al jefe de gobierno porteño porque están concentrados en atender la situación del área metropolitana, que es donde se concentra el 70 por ciento de los contagios. Pero la explicación no convenció a muchos gobernadores, que se enteraron por televisión de las decisiones.

Según el sitio La Política Online en varias provincias hay bronca porque a pesar de que se trata de una emergencia nacional las medidas se tomaron sin consultarlos. No entienden cómo no se armó una mesa de articulación con todos los distritos. La crítica que se extiende contra Alberto es por el “centralismo” de sus decisiones.

Un ejemplo de los problemas que algunas medidas provocan en las provincias es el cierre de las fronteras. Para los habitantes de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa la salida (y el ingreso) del país es vía Asunción o Foz de Iguazú, mucho más cercanas que Buenos Aires. Y la decisión nacional no tuvo en cuenta las complicaciones que generará el cierre de los pasos, dijeron a este medio desde esos distritos.

Por otro lado, en las provincias hay quejas contra la Casa Rosada porque no les giran dinero para enfrentar la emergencia del coronavirus, que se suma al dengue para la que también habían reclamado fondos sin éxito.

Los gobernadores dicen que no tienen recursos para el equipamiento necesario para enfrentar el coronavirus, ni para realizar los test y nadie sabe el destino de los 1.700 millones de pesos que anunció el Gobierno nacional la semana pasada.

Otro tema que genera preocupación es cierto grado de improvisación en las medidas. El caso paradigmático fueron las críticas de Nicolás Trotta a Gerardo Morales por suspender las clases, medida que él mismo terminó tomando 48 horas después. También ven muy desordenada la comunicación de crisis.

Por otro lado, en los gobiernos provinciales empiezan a mirar con mucho temor las consecuencias económicas de esta crisis y creen que la Rosada tiene que empezar a tomar medidas para enfrentarlas. La preocupación principal es por los trabajadores de la economía informal, los changarines y los de sectores muy afectados por el freno de la actividad como el turismo o los bares. (fuente: La Política Online)

 

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