A horas del pase de mando, la Iglesia reunió este domingo a Alberto Fernández con Mauricio Macri, en la basílica de Luján, en el marco de  la Misa por la Patria.

La convocatoria fue impulsada por el nuevo arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Scheinig, y el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el obispo de San Isidro Oscar Ojea, en ocasión del Día de la Virgen y el inicio de un año litúrgico dedicado a su figura.

El acto religioso llegó con un mensaje antigrieta, con el pedido de “construir una Patria de hermanos, una Patria de justicia, de fraternidad y de unidad”. La postal de los mandatarios, saliente y electo, abrazándose al momento de “darse la paz” sirvió de broche como postal de tolerancia y transición democrática. “Estamos seguros que este gesto que estamos realizando habla por sí mismo”, expresó Scheinig durante la misa, y pidió que “estos días históricos se conviertan en una puerta para entrar en esta nueva etapa con sinceros anhelos de paz y unidad”.

En este marco, agradeció la presencia de todos, en especial al “señor presidente, y usted señor presidente electo”, además de los gobernadores, senadores, diputados, líderes políticos, sindicalistas, empresarios y los movimientos sociales que se hicieron presentes.

“Hoy nos hemos convocado para rezar por la unidad, que es un don y una tarea. Vivir en este suelo bendito es un don, un inmenso regalo que hemos recibido. Nuestra patria es hermosa y en especial en su gente. Somos un pueblo solidario siempre que pone el hombro cuando se llama al esfuerzo”, sostuvo, y recalcó: “Le hemos dado al mundo un papa, el primero de nuestro continente”.

En este sentido, aseguró que “la unidad es una tarea que nos compromete a todos porque es frágil y la rompemos con facilidad”, y aseveró: “La unión de un pueblo es una tarea, una lucha que comienza en el corazón de cada uno, debemos ser capaces de superar egoísmos de cada uno. Es una batalla comunitaria, colectiva, que estamos invitados a da todos los que deseamos a ser un pueblo con horizonte”.

Scheinig afirmó, además, que “la pelea que tenemos que dar todos para ser un pueblo unido es una pelea que entraña un compromiso muy serio que además de resolver cuestiones urgentes implica ser capaces de dar una batalla en la que podemos ser sutilmente tentados por un tipo de mal que nos empuja a la destrucción de los otros”. En este marco, hizo referencia a la última dictadura cívico-militar, y precisó: “Gracias a Dios estamos en otro tiempo, pero debemos hacer todo lo posible por resistir y no caer en la tentación de destruir al otro. En la patria, el otro es mi hermano y mi hermana”.

Macri estuvo acompañado por su mujer, Juliana Awada, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, además de integrantes del gabinete saliente, como Carolina Stanley y el secretario de Culto, Alfredo Abriani. Fernández, en tanto, llegó con algunos de los funcionarios que ya confirmó, como Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Felipe Solá (Cancillería), Guillermo Olivieri (Secretaría de Culto) y Gustavo Beliz (Presidencia), entre otros. (fuente: www.perfil.com).

 

 

 

 

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