La vorágine electoral está instalada y es un sano ejercicio. La política y la democracia son los dos grandes recursos que hemos heredado de la cultura greco-romana y, hasta este momento, son insuperables para lograr ese ‘contrato social’ que preconizaba Rosseau en su hoy famoso ensayo homónimo. Argentina, en diferentes coyunturas, se ha tratado dejar de lado esos recursos que hacen a la institución Republica y los resultados los conocemos. 1983 fue un año bisagra en la República Argentina  la sociedad civil logró, con un enorme costo, dejar atrás la tentación de acceder al poder a través de los Golpes y desde ese año siempre se ha recurrido a las urnas para elegir a nuestros mandatarios y a aquellos que tienen la responsabilidad de la elaboración de las normas y leyes que hacen a una República democrática inspirada en ese otro gran prohombre de la ilustración que fue Montesquieu.

El año electoral, en Argentina,  comenzó con las P.A.S.O. el 17 de febrero en La Pampa y de manera consecutiva se fueron dando los diversos actos eleccionarios en ocho provincias a la que sumamos las elecciones generales de este domingo 2 de junio en Misiones. A menos de un mes del cierre de alianzas para las Elecciones Generales Nacionales y la presentación de las listas el escenario electoral va por un despeñadero con posiciones antagónicas en el marco de un trasfondo socio-político intrincado marcado por una creciente alza de los precios y un proceso de empobrecimiento de extensas capas de la sociedad que recuerda la coyuntura de las elecciones de 1989. En ese marco acabamos de dejar atrás un paro general contundente que logró aglutinar a todas las Centrales obreras dejando atrás las marcadas diferencias que las caracteriza desde la década de 1990 y, que incluso, se habían puesto de manifiesto el 30 de abril pasado cuando la CGT no apoyó el paro de las CTA.

Desde ahora hasta fines de junio, en que se presentaran las listas, vamos a ser sujetos de una enorme cantidad de operaciones de prensa hasta la presentación oficial de las formulas que competirán en las P.A.S.O. de las Ejecutivas Nacionales y de las provincias que aun no han celebrado elecciones como es el caso de Buenos Aires en la que se concentra el 39% del padrón electoral nacional. En La Pampa, sabido es, el 19 de mayo se celebraron las Elecciones el resultado fue un contundente triunfó del Frente Justicialista Pampeano (FreJuPa). Un Frente que aglutino a varias expresiones políticas una estrategia correcta en virtud del resultado y a contramano de lo que sucedió en Cambiemos que perdió a uno de los históricos socios de la UCR en el FREPAM como lo era el Partido Socialista. El triunfó del Justicialismo, continuado desde 1983, abre un gran interrogante en las fuerzas opositoras de La Pampa y es si ¿Lograrán conformarse alguna vez como una alternativa seria a una alternancia? a la supremacía ya mítica del Justicialismo en La Pampa.

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