Un falló de la Cámara Nacional Electoral (CNE) ordenó actualizar la cantidad de bancas en la Cámara de Diputados de acuerdo al último censo del 2010. En ese sentido, también resurgieron varios proyectos que proponen la base sobre la que se eligen los integrantes de esa cámara.

Debe recordarse que parte de la normativa que regula la elección de diputados nacionales, más conocida como “Ley Bignone” es de la última dictadura militar. Allí se establece que “el número de diputados nacionales a elegir será de uno por cada 161.000 habitantes o fracción no menor de 80.500”. Y es de esta forma que se encuentra compuesta hoy la Cámara Baja.

En ese sentido, la CNE solicitó que se aplique el artículo 45 de la Constitución Nacional, el cual establece: “La Cámara de Diputados se compondrá de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias, de la ciudad de Buenos Aires, y de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin como distritos electorales de un solo Estado y a simple pluralidad de sufragios. El número de representantes será de uno por cada treinta y tres mil habitantes o fracción que no baje de dieciséis mil quinientos. Después de la realización de cada censo, el Congreso fijará la representación con arreglo al mismo, pudiendo aumentar pero no disminuir la base expresada para cada diputado”.

Sin embargo, esta situación planteada por la mayor normativa del país no se ha cumplido. Lo que se ha llevado adelante desde ese entonces es un sistema que tiende a crear una sobrerepresentación de los distritos de menor tamaño poblacional en relación a los de mayor peso.

Ante ello, existen dos proyectos de ley que poseen como objetivo ampliar la Cámara de Diputados. Uno pertenece a la diputada de Evolución Carla Carrizo, quien en 2016 presentó un proyecto que proponía sumar 33 butacas, y otro pertenece al legislador del PTS-Frente de Izquierda Nicolás del Caño, que apunta a añadir 71 escaños. Debe mencionarse que el de Carrizo posee estado parlamentario, aunque el proyecto de Nicolás del Caño, que en realidad fue realizado por la ex diputada Myriam Bregman, fue vuelto a presentar.

Por su parte, el proyecto de Del Caño conserva la fórmula de un diputado “cada 161.000 habitantes o fracción no menor de 80.500 habitantes”, pero agrega por distrito tres bancas adicionales, alterando de esta manera el criterio de proporcionalidad. Ello es lo que sucede en la Cámara Alta. Así, se ampliaría a 71 bancas, lo que marcaría una composición de 328 diputados.