Luego de doce horas de debate, el gobierno nacional consiguió que le reforma previsional sea ley, con 128 votos afirmativos, 116 negativos y 2 abstenciones.

Si bien la sesión comenzó a las 14:00 horas, el debate de la ley se inició a las 19:00. Varios bloques intentaron suspender la sesión -por los hechos que se vivían fuera del Congreso-, eliminar el tema de la agenda o hacer que la discusión de la reforma volviera a comisión. Sin embargo, no fue suficiente. El oficialismo, con el aval del Bloque Justicialista -del grupo Argentina Federal- votó en cada una de esas ocasiones en contra.

Al momento de votar la reforma previsional, Argentina Federal votó a favor. Por lo que el oficialismo consiguió lo que necesitaba.

Asimismo, el aval de varios gobernadores peronistas fue central debido a que varios presionaron a sus diputados para que den quórum y voten la reforma. ¿Qué les ofreció el gobierno nacional a cambio? Eliminar parte de las deudas de las provincias y darles el doble de los recursos que necesitan. En otros casos, también se eliminó la suba de impuestos, por ejemplo a bebidas azucaradas.

Después de aprobada la ley, solo resta esperar que el gobierno saque, por decreto, el llamado bono compensatorio que por única vez se dará en marzo y para los jubilados que ganan hasta 10 mil pesos, ante la pérdida que significará la nueva fórmula de cálculo.

Cacerolazos

Mientras los diputados nacionales continuaban sus debates, en diferentes puntos del país se llevaban a cabo cacerolazos. Santa Rosa no fue un caso ajeno ya que hubo una masiva protesta, al ruido de ollas, en la Plaza San Martín de la ciudad. Luego las personas concentradas marcharon por la avenida principal.

En el cacerolazo santarroseño se hicieron presentes el ministro de Desarrollo Territorial de la provincia, Martín Borthiry, el director de Canal 3, Mario Ziaurriz, y el diputado provincial Eduardo Tindiglia.

Incluso, al momento de su palabra la diputada Victoria Donda (Libres del Sur Victoria), sacó una cacerola y expresó:  “Ahora van a tener que escuchar lo que pasa en cada esquina porque los que están afuera no son desestabilizadores: es la sociedad que se hace escuchar (…) Le decimos: con los jubilados y con los pibes no se metan”.