Juan Pablo Morisoli es una de las personas que ha trabajado, institucionalmente, con dedicación plena en el conflicto que existe entre las provincias de Mendoza y La Pampa por los derechos sobre el río Atuel. Con manifiesta expresión de felicidad, comparte sus reflexiones sobre la reciente sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

“Este fin de semana todos los pampeanos compartimos una gran noticia: la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ordena los pasos a seguir para recuperar un caudal ambiental apto del río Atuel para La Pampa.

El escrito completo, largo y conciso, a la vez da cuenta de las peticiones pampeanas sobre el río Atuel y también de la negativa mendocina a brindarlo, también expresa cómo se justifican ambas sus posiciones.

Luego, en fallo dividido, la CSJ, nada menos que por cuatro votos a uno fundamenta jurídicamente la decisión final mayoritaria, y también la que disiente en soledad.

Con el mismo optimismo que tuve siempre sobre el resultado final, leo complacido el fallo y ya me voy preparando con mis compañeros de trabajo para las reuniones posteriores que esta manda a iniciar a partir del lunes. Volvemos a trabajar.

Han pasado catorce años desde que en el 2004, el entonces gobernador, Carlos Verna, me convocara a hacerme cargo del área de Recursos Hídricos pampeana, en la Secretaría que él fundara por ley ese mismo año.

Uno de los grandes aciertos en este tiempo fue la decisión de los gobiernos, desde esa fecha a la actualidad, de mantener los equipos técnicos y jurídicos, tanto de la Secretaría como de Fiscalía de Estado. Eso le dio contenido contundente a todas las acciones que coadyuvaron para terminar en la sentencia que hoy nos alegra y motiva al trabajo conjunto.

La tarea tuvo diferentes etapas en todo su tiempo de evolución, desde un acuerdo mutuo imposible de concretar -como es sabido-, hasta la nueva demanda que hoy nos trae una alegría.

La amplia convocatoria, a través del Consejo Asesor en Recursos Hídricos, la apertura pluralista del Congreso Pampeano del Agua, el involucramiento de organizaciones no gubernamentales y, sobre todo, la participación de la U.N.L.Pam., todo esto fue fundamental para el sustento científico de los estudios que avalaron cada una de las posiciones en defensa de nuestros ríos.

El acompañamiento de la sociedad, a través de las instituciones intermedias, ha sido también de importancia mayúscula. La enseñanza hídrica realizada a todos los niveles educativos se ha viralizado a todos los rincones provinciales, ¡gracias al esfuerzo docente!

La difusión de las políticas hídricas pampeanas es única en el país, no solo con su Congreso del Agua o su cancionero de los ríos, sino con su publicidad y en el entendimiento de los medios de prensa y sus periodistas especializados en el tema, esto no sucede en otras provincias.

Recuerdo en la década del 2000 la travesía náutica Konumpanien, por los ríos Atuel y Salado. En pleno invierno de 2001, aprovechando un año rico en caudales, doce amigos en dos embarcaciones se lanzaron a la patriada simbólica de recuperar las aguas de nuestros ríos interiores, tal vez persiguiendo en parte lo que esta sentencia ordena en su redacción.

Hemos dado un gran paso, sin duda siguen etapas de mucho trabajo y discusiones, pero las condiciones en las que se darán son muy diferentes a las anteriores a esta decisión de la Corte Suprema de Justicia.

No puedo dejar de pensar en los pioneros del Atuel y su larga lucha, en don Ángel Garay, Esteban Olieschuk, los Ordienco, Ramón Farías, Domínguez, Zabala, Zúñiga, Badal, Pereyra, Funes, Lucero, Cholakian, Deugalde, Campú, Salinas, Cabral, Pinedo, etc.

Los que se fueron y los que se quedaron esperando el regreso del agua de los ríos Atuel y Salado, que hoy sin dudas estamos en condiciones de devolver a sus cauces”.

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