La jueza pampeana Elvira Rossetti fue elegida por la Comisión Iberoamericana de Ética Judicial para recibir el Premio Iberoamericana de Ética Judicial, según se lo informó oficialmente el secretario ejecutivo del cuerpo, Dr. Luis Francisco Lozano, al ministro del Superior Tribunal de Justicia –a cargo de la presidencia–, Dr. Fabricio Ildebrando Luis Losi.

La postulación de Rossetti, que a fines de junio se retiró del Poder Judicial de La Pampa después de prestar servicios durante 49 años, había sido promovida por el STJ.  El premio tiene por objetivo reconocer al juez iberoamericano que, a lo largo de toda su trayectoria profesional y mediante su labor, ha cumplido con las exigencias planteadas por el Código Iberoamericano de Ética Judicial, no sólo con los mínimos exigibles, sino alcanzando los máximos niveles posibles de calidad humana y profesional y que, en su preocupación por alcanzar la excelencia en el ejercicio de la función jurisdiccional, se haya convertido en un modelo de integridad y ejemplo a seguir, para retribuir a la sociedad en forma de servicio el poder que le fue concedido.

La elección de Rossetti se concretó durante la XII reunión de la Comisión, que se llevó a cabo el 2 y 3 de octubre en la ciudad española de Oviedo. El premio se le entregará en Ecuador, en fecha a determinar.

Esta distinción se otorga desde 2007 en forma bianual y será la segunda vez que la reciba un magistrado argentino, luego que en 2009 se la dieran al Dr. Andrés José D’Alessio,  ex procurador general de la Nación, ex decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e integrante del tribunal que juzgó a las juntas militares en 1985.

Rossetti inició su carrera en el Poder Judicial provincial, como secretaria, primero correccional y luego de Cámara, el 15 de julio de 1968. Seis años después fue designada jueza de instrucción. En 1976 ascendió a fiscala de Cámara y posteriormente llegó a ser camarista. El 30 de enero de 1984 fue nombrada ministra del STJ y allí se mantuvo hasta el 31 de enero de 1994, cuando por un decreto del Poder Ejecutivo se le aceptó la renuncia.

Su vocación de servicio la llevó a presentarse a fines de la década del ’90 cuando el Poder Judicial convocó a volver a la actividad a magistrados y funcionarios jubilados. Así, el 4 de febrero de 1998 asumió como magistrada interina.

El 22 de agosto de 2001, por la ley original de sustitución, fue nombrada jueza sustituta –en lugar de interina–, ejerciendo el cargo en las Cámaras en lo Criminal 1 y 2 y últimamente en la Audiencia de Juicio. Toda su carrera la ejerció en la Primera Circunscripción Judicial, con asiento en Santa Rosa.