Miembros del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ), elegidos por la Asamblea Nacional (AN), asumieron sus funciones desde el exilio en una ceremonia en Washington, organizada en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA). A la ceremonia de instalación solo asistió Luis Almagro, Secretario General de la OEA. En Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) oficial describió la creación de una instancia alternativa como un “golpe judicial”.

18 de los 33 miembros que fueron nombrados por la AN en julio pasado en Venezuela tuvieron que abandonar el país por amenazas. En ese sentido, desde 2016, el Parlamento venezolano, de mayoría opositora, acusa a los jueces del TSJ de haber sido nombrados irregularmente y de obedecer órdenes del Ejecutivo. En julio de este año, los legisladores antichavistas juramentaron a 33 magistrados con el objetivo de que remplazaran a los oficialistas. Esa moción dio pie a que el gobierno de Nicolás Maduro ordenara arrestar a los jueces en cuestión. De esa manera, los 18 exiliados se reunieron en Washington y fueron juramentados de nuevo este 13 de octubre en la OEA.

Lo curioso de este acto simbólico es que no asistieron los embajadores ni ningún cuerpo diplomático de los países miembros en señal de respaldo a esta iniciativa.

Desde Caracas, Maikel Moreno, presidente del TSJ oficial, advirtió que “revisaremos con profundidad las relaciones y el principio de reciprocidad con las naciones que intenten legitimar la acción criminal e ilegal de un grupo de usurpadores que pretenden promover acciones golpistas e intervencionistas en contra de la justicia venezolana”.