Desde la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos se anunció que se derogará el Plan de Energía Limpia impulsado en 2015 por el ex presidente Barack Obama. La finalidad del plan era controlar los gases que provocan el efecto invernadero.

Según confirmó Scott Pruitt, jefe de EPA, hoy martes en Washington “voy a firmar una propuesta para acabar con el llamado Plan de Energía Limpia de la administración anterior”.

Además, afirmó que el plan se realizó “para designar ganadores y perdedores. El gobierno pasado usaba todo su poder y autoridad para que EPA eligiera a ganadores y perdedores y cómo generamos electricidad en este país. Eso está mal”.

Por su parte, el plan llevado adelante por Obama requiere que los estados cumplan con los estándares específicos de reducción de emisiones de dióxido de carbono basados en su consumo individual de energía.

El plan también incluye un programa de incentivos para que los estados logren un avance en el cumplimiento de las normas sobre el despliegue de la energía renovable y la eficiencia energética.

Lo cierto es que Trump ha estado en contra del llamado cambio climático. Incluso Estados Unidos ha salido del Acuerdo de París. El país es el segundo más contaminante después de China.

La quema de combustibles fósiles como el petróleo y sus derivados, del gas y el carbón, son los principales generadores de gases que producen el efecto invernadero. En ese sentido, el Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono determinó que Estados Unidos es responsable del 27% de las emisiones de CO2 del mundo.

De esa manera, que el país norteamericano no lleve adelante políticas para contrarrestar los problemas ambientales no solo afecta a su población sino también tiene consecuencias para el resto del planeta y un gran impacto en las futuras generaciones.

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