La premisa de que la transformación se puede llevar adelante a través del arte es lo que caracteriza a “Lápices. Un musical con memoria”. Una obra musical que propone impactar al público de una manera diferente. “Yo respondo por mi juramento, que está basado en los últimos minutos de convivencia. Ellos me gritaban que no los olvide y que los recuerde siempre. Como sobreviviente respondo a eso“, palabras de Pablo Díaz, sobreviviente de “la noche de los lápices”. Justamente, las palabras de Pablo, piden que no se olviden a esos jóvenes que reclamaban por sus derechos. Y la obra alza la voz para gritar una y otra vez ¡Nunca Más!
“Lápices. Un musical con memoria” recupera la memoria de una generación de militantes por medio de una ópera de rock nacional con músicos en vivo y más de veinte artistas en escena. Es a través del género musical que se pretende contar una historia o mejor dicho “la” historia de Pablo Díaz, sobreviviente de la “Noche de los lápices”. Paula Grosse, una de las directoras, junto con María Sol Cardozo, cuenta para El Fiduciario que: “La música en nuestra obra cumple un rol fundamental, se eligieron canciones de bandas de rock nacional de aquel momento, como Sui Generis. Esto traslada al público a la época. Además, considero que a través de la música se logra sensibilizar al espectador, haciéndolo atravesar diferentes emociones”. Pero no solo se puede apreciar el rock nacional sino también en la obra suenan también tangos argentinos. “Algo interesante es que se resignifiquen las letras de las canciones. Es increíble como las canciones hit de la década del 70 se amoldan perfectamente al relato, narrando las emociones de los personajes”, dijo Grosse.
La música no solo se ha resignificado sino que también vive en el alma de cada uno de los jóvenes de la década del 70 y 80. Y ello se traslada a las nuevas generaciones, que juntos intentan recuperar y mantener viva la memoria.
– Si bien el día, el año, el acontecimiento están presentes en la memoria, el contexto parece girar por otro lado en la actualidad. ¿Cómo surgió la idea de la obra? ¿Qué las movilizó a hacerla hoy?
 
– La obra surge como parte de un trabajo de la facultad. Yo estudié junto a Sol Cardozo la Licenciatura en composición coreográfica de Comedia Musical en la Universidad Nacional de Artes (UNA). En la última materia de la carrera nos pidieron que hiciéramos una obra corta contextualizada en la Argentina. Decidimos basarla en la noche de los lápices. En ese momento lo pensábamos únicamente como un trabajo más de la facultad, pero a medida que pasaron los ensayos y nos empezamos a involucrar más en el proyecto nos dimos cuenta que la obra transmitía un mensaje importante y no podíamos dejarlo ahí.
Decidimos reescribir la obra entera para llevarla al teatro de la escena porteña. Investigamos muchísimo y pudimos realizarle una entrevista a Pablo Díaz y en eso nos basamos para escribir la obra.
El proyecto fue creciendo mucho y estamos sorprendidos de todo lo que se logró. Más allá de que ya pasaron más de 40 años de este hecho, la temática está muy vigente Es inevitable nombrar el caso de Santiago Maldonado, nuestro arte no habla solo por los desaparecidos en la dictadura, sino que también alzamos la voz por los desaparecidos en democracia.
Todo lo que está sucediendo actualmente, nos moviliza mucho y nos genera ganas de gritar más fuerte nuestro mensaje.
El grito artístico de lucha, de memoria, de amor por el proyecto llegó hasta La Pampa.para que entre todos gritemos nunca más. Paula Grosse nos recuerda una frase “los pueblos que olvidan su historia tienden a repetirla. En este sentido, dijo que “por un lado queremos concientizar acerca de lo que fue la ‘noche de los lápices’ y la dictadura en sí. Mucha gente no está informada acerca del tema y es algo que no debe olvidarse. Esta obra es nuestra forma de gritar NUNCA MÁS. Por otro lado, queremos resaltar la importancia de los derechos humanos y reivindicar la lucha de aquellos jóvenes adolescentes. Queremos dejar un mensaje esperanzador, que movilice”.
Como bien nos contó Paula, gracias al proyecto de la facultad pudieron conocer a Pablo Díaz y gracias a él pudieron no solo constituir el musical, sino que también conocieron a Claudia.
María Claudia Falcone, fue una de las tantas estudiantes secundarias que por luchar por el derecho al uso del boleto estudiantil, resultó detenida y desaparecida la “Noche de los lápices”, durante la última dictadura militar. Ella es una de los 30.000 desaparecidos.
¿Por qué eligieron representar a Pablo y Claudia?
 
– Esa decisión tuvo que ver principalmente con la entrevista que pudimos realizarle a Pablo Díaz, él nos contó algunas de sus vivencias con Claudia, sus celdas, estaban al lado. Por otro lado algo que nos recalcó es que “la noche de los lápices” es una historia de amor y que eso es lo que trasciende. Más allá del amor entre ellos, se presenta el amor que estos jóvenes tenían por sus ideales.
En medio de protestas, asambleas estudiantiles, resistencias, ollas populares y peñas, Pablo conoce a Claudia para construir una historia de amor, sueños y lucha en medio de represión, secuestros y terror. Una dictadura que intentó aniquilar ideales, jóvenes, culturas, pero lo que no pudo es exterminar el amor de Pablo y Claudia. Amor que finalmente ha trascendido épocas y generaciones.
La esencia de “Lápices. Un musical con memoria” no queda solo allí. Hay otra historia por contar. Para poder realizar específicamente la obra, Paula nos cuenta que formaron una cooperativa en junio de 2017, al poco tiempo de que comenzaron con los ensayos. “Somos una cooperativa de trabajo independiente y estamos registrados en la Asociación Argentina de Actores como Lápices”, dijo la directora.
– Los vínculos, valores, maneras de trabajar, formas de organización en una cooperativa son diferentes a los imperantes por el sistema ¿Se trasladan de alguna manera a la obra?
 
– Algo que hemos notado es que esta obra transformó a todos los que la integran. Se formó un grupo humano muy cálido, todos los que forman parte del elenco y del equipo creativo son personas que aman lo que hacen y aman hacer arte. Eso es muy importante, porque tiramos todos para el mismo lado. Siendo una temática tan fuerte y que tiene tanto peso es importante trabajar en equipo, el proceso de ensayos fue muy duro y por eso es fundamental el apoyo mutuo entre nosotros. Es todo muy emotivo.
La obra se presenta en la Sala Caras y Caretas -Sarmiento 2037- en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El espacio cuenta con una buena acústica, lo que permite atraer mucho más a los espectadores así como también que la banda y cantantes en vivo se destaquen.
Para finalizar, Paula Grosee rescata que “esta obra no es un compromiso únicamente con lo artístico sino que es un compromiso social. Todos los integrantes de la cooperativa son conscientes de eso y trabajan desde ese lugar. Nuestro objetivo es hacer arte para transformar, arte que denuncie, trayendo a la memoria y la reflexión.