En plenos siglo XXI, Corea del Norte sufre una de las peores dictaduras. El dictador Kim Jong-un amenaza con desatar una guerra contra Estados Unidos, más allá de los pedidos de paz emitidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Ante los dichos del primer mandatario estadounidense, Donald Trump, en la Asamblea General de la ONU llevada a cabo el 19 de septiembre, el dictador le respondió en los medios. “No habrá otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte si el régimen continúa amenazando a su país y a sus aliados”, expresó Trump. Ante ello, el dictador norcoreano lo calificó como “trastornado mental” y advirtió que lo hará “pagar caro” por las amenazas emitidas por Trump en la Asamblea General.

Donald Trump en la Asamblea General de la ONU

El cruce y las amenazas por parte de ambos mandatarios se reproduce una vez más luego de meses de tensiones como efecto del programa armamentístico de Pyongyang. Dicho programa compone investigaciones y ensayos de bombas y armas nucleares. Los test nucleares realizados no solo alertan a la población de Corea del Norte sino también a todo el mundo. “Es hora de que Corea del Norte se de cuenta de que la desnuclearización es su único futuro aceptable”, afirmó Donald Trump quien parece estar dispuesto a todo para terminar con las amenazas.

Ante el contexto de hostilidades, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el 11 de septiembre, por unanimidad, nuevas sanciones contra el país norcoreano que prevé un embargo sobre las exportaciones de gas hacia Corea del Norte, una limitación de las exportaciones de petróleo y de productos refinados y la prohibición de las exportaciones norcoreanas de textiles. Sin embargo, esto no parece ser suficiente, los tonos beligerantes de ambos mandatarios y las amenazas son cada vez más intensas.

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