El simulacro de la misión humana al planeta Marte finalizó este domingo. El trabajo, apoyado por la NASA, contó con la presencia de seis investigadores –dos mujeres y cuatro hombres- que vivieron en una base construida en un volcán de Hawái. El objetivo fue intentar comprender los efectos psicológicos a largo plazo y los conflictos sociales que se podrían dar si se envía una misión tripulada a Marte.

Equipo de investigadores del programa “Hawai Space Exploration Analog and Simulation”

Esta fue la quinta simulación y es parte de los estudios que lleva a cabo la Universidad de Hawai. A cargo de la investigación está el profesor Kim Binsted quien, a su vez, programa la sexta y última misión. Por su parte, la Nasa espera enviar humanos al planeta rojo en 2030.

En los ocho meses, los “colonos” han vivido en un refugio recubierto de vinilo del tamaño de una casa de tres habitaciones. En su interior hay un pequeño habitáculo personal para dormir, una cocina, un laboratorio y un baño compartido, con una ducha y dos inodoros. La comida y los suministros se lanzaban a distancia y los colonos los recogían con un robot. Además, registraban sus pensamientos en un cuaderno de bitácora y participaron en juegos para medir su compatibilidad y sus niveles de estrés. En ese caso, cuando la tensión era alta, se les permitió usar dispositivos de realidad virtual como forma de distracción, en los que se desplazaban a paisajes familiares o a playas tropicales.