En señal de protesta por las sanciones financieras del presidente Donald Trump, Venezuela amenazó tácitamente con restringirle la provisión de petróleo a Estados Unidos.

En una carta abierta a los norteamericanos, el Ministerio de Relaciones Exteriores advirtió que las “decisiones unilaterales e ilegales del presidente Donald Trump ponen en riesgo la condición de Venezuela de proveedor de petróleo más cercano y seguro” para Estados Unidos, lo que “afectará al pueblo” de esa potencia.

Según dijo la Cancillería venezolana en la carta, las sanciones podrían provocar una suba de los precios de la nafta en Estados Unidos y amenazan con hacer “perder sus ahorros” a “miles de trabajadores” ante “el impacto en los fondos de jubilación por el veto que pesa sobre los bonos venezolanos”. La Cancillería insistió en que las sanciones de Trump por la instauración en la nación sudamericana de la Asamblea Nacional Constituyente -calificada de dictatorial por sus detractores- tienen como objetivo precipitar una “aventura militar” contra Venezuela y apoderarse de los recursos naturales del país.

Esta decisión se debe a que el pasado 25 de agosto, Trump firmó un decreto que prohíbe las “negociaciones en deuda nueva y capital emitidas por el gobierno de Venezuela y su compañía petrolera estatal”, en las primeras sanciones al sistema financiero venezolano.
La medida prohíbe también las “negociaciones con ciertos bonos existentes del sector público venezolano, así como pagos de dividendos al gobierno de Venezuela”.

Pero, a Venezuela no solo le preocupa el accionar de EE.UU en el plano económico, sino que también se molestó por sus expresiones hacia los Derechos Humanos ante la ONU. En este sentido, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, reprochó a la representante de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, haber hecho gala de “un descaro sin precedentes” por pronunciarse contra su propia intervención la semana que viene ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. El ministro de Exteriores de Maduro le sugirió a Haley que se preocupe “por las atroces violaciones que comete Estados Unidos en el mundo entero”.

La representante de Estados Unidos en la ONU había calificado de “burla” que el Consejo de Derechos Humanos dé la bienvenida al ministro de Relaciones Exteriores de un gobierno como el de Maduro, que, según dijo, “sigue robando al pueblo venezolano su libertad y su prosperidad”. “Incluso el hecho de que Venezuela sea un miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU demuestra la desesperante necesidad de que sea reformado”, indicó la embajadora.