Por medio de un proyecto de investigación se descubrió que “a través de un proceso, las 15 mil toneladas de desecho de maní que se generan en Argentina, se podrían convertir en pigmento natural para todo tipo de fibras”, informó Ricardo Domanico, experto de INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), en Télam Radio.

Una mujer oriunda de Córdoba, motivada por el exceso de desecho de maní, inspiró al INTI a comenzar una investigación. Desde allí, técnicos especializados evaluaron la posibilidad de reutilizar estos desperdicios, pero, Domanico indicó que con la cáscara hay varios proyectos ya avanzados, pero con la piel, aquella de color borravino, no se había avanzado aún.
Luego de algunas investigaciones, desde el INTI detectaron que el pigmento de esa piel se podía llegar a realizar una tintura de uso textil. “El pigmento del maní es el único pigmento natural hasta el momento que tiñe fibra sintética” informó Domanico y alertó que esto “fue todo un descubrimiento”. Además, también permite teñir telas más permeables como la lana, seda y algodón.
“Se comporta como si fuera un colorante sintético ya que presenta solidez al lavado, lo que implica la permanencia del color en la prenda” señaló el experto y comentó que esta característica es muy atractiva en el mundo textil. Por otro lado, aseguró que “este descubrimiento es novedoso a nivel mundial”, por lo que desde el INTI se realizaron seis patentes, en seis países dferentes, entre ellos en la Argentina.
Por otro lado, comentó que en cuanto a los agroalimentos, que es el espacio en donde se desarrolla dentro de la institución, comenzaron a pensar que, dado que la piel del maní  tiene propiedades antimicrobianas, puede ser una alternativa para probar en las cáscaras de los quesos a fin de evitar la aparición de hongos en los mismos. “Hay mucho material agroindustrial y desecho agrícola que en Argentina hay que estudiar”, dijo lamentándose de los desperdicios que aún no se llegaron a investigar.
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