Más de veinte millones de hectáreas de campo de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe y Córdoba están bajo agua, según anunció a Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). Calificó la situación como un “desastre agropecuario”.

Desde la entidad ruralista Carbap denunciaron un panorama crítico en el sector agropecuario de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe y Córdoba, que dejó además del 60 por ciento de la ganadería afectada por las inundaciones, severas dificultades para encarar las cosechas, anegaron caminos y rutas y complican el funcionamiento de los tambos.

A poco más 20 días de comenzar la siembra gruesa 2017/2018 en la llanura pampeana, desde la Confederación dijeron que “la situación es desesperante” ya que prácticamente toda la cuenca del rió salado, desde la desembocadura en la bahía Samborombon extendiéndose hasta zonas de la pampa y sur de Córdoba, pasando por todo el oeste
de buenos aires, se encuentra en graves problemas hídricos producto de las elevadas precipitaciones del 2017. Agregaron que “las pérdidas no solo son productivas, sino también la infraestructura, sobre todo la parte vial, está colapsada, poniendo en juego la vida rural”.

“La zona afectada está en el límite entre La Pampa y la provincia de Buenos Aires, en el este; en el norte, en el límite entre Santa Fe y Córdoba, y toda la zona de la depresión del Salado, que llega hasta la bahía Samborombón”, afirmó el presidente de la entidad, Matías de Velazco, quien confirmó que el “60 por ciento de la ganadería está afectada por la inundación” y reclamó una reunión con la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario para analizar el “preocupante” cuadro.

De Velazco sostuvo que entre las cuatro provincias afectadas hay “casi 22 millones de hectáreas de campo anegadas, lo que complica no sólo la agricultura sino también la ganadería, ya que están afectadas unas 14 millones de cabezas” de ganado. Los cultivos más afectados fueron la soja, el maíz, el trigo y la cebada, por lo que el dirigente remarcó que “la pérdida de producción va a ser muy notoria”.

“El análisis de una secuencia de imágenes satelitales de esta semana nos muestra que a la fecha estamos en el pico máximo de un fenómeno que se inició hace varios meses” informó y remarcó la imposibilidad de llegar a los campos, escuelas rurales que no pueden dictar clases, “se convirtieron en un coctel explosivo que hizo que en muchas zonas que quedaron aisladas que tuvieron que ser abandonadas ante el avance del agua”.

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