El flamante Ministerio de Modernización de Nación se ha dispuesto a incorporar la tecnología como una herramienta fundamental para la identificación de las personas. En este sentido, el Registro Nacional de la Personas del Ministerio del Interior (RENAPER) facilitó la base de datos de los últimos 100 años para que sean digitalizadas.

El nuevo almacenamiento y gestión digital de los datos de los habitantes del país no sólo facilita una mayor eficiencia en el tiempo que demanda realizar cualquier tipo de trámite, ya sea un simple cambio de domicilio o hasta para solicitar el pasaporte.

Con el fin de mostrar otros usos posibles, el gobierno nacional, inauguró esta semana una plataforma web que nos permite, entre otras cosas, conocer que tan frecuentemente es usado tu nombre o incluso hasta cuántos Diego Armando hay en la Argentina.

La plataforma tiene cargados los nombres de todos los argentinos nacidos entre 1922 hasta el 2016. Con más de 60 millones de nombres registrados, podemos consultar los nombres de varias generaciones de nuestra familia. Aunque para nuestra seguridad, el Registro Nacional de las Personas aclara que sólo se tuvieron en cuenta los nombres de pila y el año de nacimiento de las personas y que no se usaron los apellidos, con el fin de mantener el anonimato de todas las personas.

Curiosidades de los nombres argentinos

Una de las primeras sorpresas que destaca el RENAPER es la variación de la cantidad de letras usadas en los nombres. Vemos que el promedio en la década de 1930 y en la década del 2000 fue similar con 7 letras por nombre (Ej: Antonio)  y que en la década de 1970 fue el máximo con unas 15 letras por nombre (Ej: María de los Ángeles).

Incluso podemos encontrar que el nombre del astro del futbol, Diego Armando, adquirió un mayor uso en 1982, cuando ingresa al club Boca Juniors, y otra vez cuando la selección argentina gana el mundial de México de 1986. Finalmente, los nombres más usados en 2016 fueron Isabela y Benjamín.

Para conocer más sobre los nombres de los argentinos ingresa aquí.

Por Darío Piroddi Fuentecilla

@DarioPiroddi