Desde la votación del 8 de agosto para elegir al presidente de Kenia, en algunas zonas del país africano se han registrado disturbios y una ola de violencia, en la que según estiman grupos de derechos humanos, ya han muerto 24 personas.

La agitación se registró en los barrios pobres Mathare y Kibera de Nairobi, así como en la ciudad de Kisumu, donde la población apoya mayoritariamente al opositor Odinga. Paralelamente al caos en esas zonas, en el resto del país tuvieron lugar celebraciones por el triunfo de Kenyatta, según CBS News.

La escalada de violencia culminó este domingo con fuertes enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, que disparó munición real contra los manifestantes y utilizó gases lacrimógenos contra un convoy de opositores. En los hechos violentos, una niña de 9 años perdió la vida a causa de una bala perdida.

¿Por qué estalló la violencia?

CBS News señala, en primer lugar, la denuncia de fraude electoral realizada por la oposición. La misma afirmó que la base de datos de la comisión electoral había sido ‘hackeada’ y que los resultados de la votación fueron manipulados contra Odinga.

Además, los disturbios, destaca el medio, exponen divisiones en la sociedad donde “la pobreza y la corrupción gubernamental han enfurecido a un gran número de kenianos”. También está en juego la cuestión étnica: Kenyatta es visto como el representante del mayor grupo étnico del país, el Kikuyu, mientras que Odinga está asociado con el grupo Luo, del que nadie jamás ha sido jefe de Estado.

 

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